¡SUPERHÉROES!

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Todos nosotros, o prácticamente la gran mayoría, tenemos identificada alguna pasión por muy pequeña que sea, algo que nos hace sentir vivos y despiertos, algo que fluye, que sale solo, que nos hace sentir bien y que forma parte de nuestra razón de ser sin ni siquiera saber exactamente el porqué.

Yo redescubrí la mía hará cosa de cinco años aproximadamente, cuando por cosa del “destino”, decidí huir de algo que en su momento me hacía sentir muy insegura. Así pues, tal y como suelen decir los adeptos del destino, “las cosas suceden por alguna razón” y en mi caso, directamente o indirectamente, así fue.

Cómo decía, tuve la enorme suerte de encontrarme con las personas indicadas en el momento indicado, claro está, no me di cuenta hasta mucho más tarde…la perspectiva y esas cosas.

Digo redescubrir, porque en mis primeras etapas de vida, dónde uno no se acuerda absolutamente de nada, pero de las cuales todos hablamos como si lo hiciéramos (benditos padres y abuelos) parece ser que una ya apuntaba maneras.

Mi gran pasión…

Esos pequeños grandes héroes que lo ven todo de color de rosa. Esos que defienden lo indefendible,  los que lloran cuando les apetece, los que revientan sino dicen lo que piensan, los que miran con dulzura e inocencia, los que confían sin pedirte el documento nacional de identidad, los que titubean si no ven las cosas claras, los que afrontan cada pequeño reto con valentía y a lo grande (la verdad, casi nunca nadie les pregunta que les parece tal o cual) los que ignoran la malicia del mundo que les rodea y lo aprecian todo, los que te tienden una mano aunque tu no les des ni medio dedo…

No tengo preferencias, puesto que no las necesito.  Los quiero en todas sus versiones; rebeldes, educados, divertidos, aburridos, espontáneos, introvertidos… me da exactamente igual, porqué en ellos encuentro los suficientes valores y motivos, que en ocasiones como adultos creo que nos faltan. Adoro la inocencia con la que miran al mundo, la honestidad que propagan a diestro y siniestro y el amor incondicional que desprenden sin más.

¿En realidad a pocas personas le importará cual es mi pasión, cierto?

Cierto. Pero como todo en esta vida, una tiene derecho a hacer sus reflexiones, a detenerse de vez en cuando y expresar. Simplemente me apetecía ponerle palabras a lo que siento, a lo afortunada que me siento al poder hacer de mi pasión, mi trabajo. Necesitaba agradecer lo que bajo el estrés y ritmo de vida incesante aprendo indirectamente. Porque no somos máquinas, ni somos perfección, ni tampoco deberíamos querer serlo, por qué somos vulnerables, tenemos sentimientos, frustraciones y una vida suficientemente larga como para tropezar, caer y continuar con la cabeza bien alta.

¡Por qué así somos nosotros,  al igual que ellos, pequeños grandes héroes!

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Andrea dice:

    Superheroína por tu dedicación, por tu devoción y por acompañarlos en su crecimiento, por ayudarlos a aprender. Ama lo que haces y haz lo que ames.

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